dijous, 14 de setembre del 2017

Carta abierta al Fiscal General del Estado, José Manuel Maza





Excelentísimo señor,
En la edición vespertina del informativo del canal autonómico de televisión, TV3, correspondiente al día 13 de septiembre, mi rostro fue arteramente incluido en una infografía que pretendía ilustrar la insumisión de los 712 alcaldes conjurados con la consulta del 1 de Octubre sobre la independencia de Catalunya (adjunto imagen). ¡Cómo si aún fuera alcalde de mi municipio! ¡Cómo si yo formara parte de tan rebelde elenco! Pues sepa usted, y tome buena nota para evitar errores en las citaciones, que desde el mes de junio de 2015 no ocupo la alcaldía de Olesa de Montserrat. Y, de paso, haga el favor de llamar la atención a los responsables de informativos de TV3 por tan lamentable y pernicioso error. ¡Cómo si no fuera suficiente con 712 fotografías distintas a la mía!
Ni que decir tiene que mi buen nombre se ha visto seriamente comprometido. ¡Ahora que me había ganado una merecida fama entre los antisistema, me vuelven a situar en las filas de la representación institucional! ¡Dita sea!
Aprovecho igualmente la ocasión para reconocer su diligencia en la defensa de la unidad de la patria española (no sé si podría hablar en iguales términos de su competencia).
Sin embargo, a tenor de lo leído en el Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal (en adelante EOMF), y apelando a su condición de hombre íntegro (aparentemente no le falta ningún miembro ni parte corporal alguna), ruego me permita demandarle algunas precisiones:
1.- Si el artículo 1 del EOMF establece que, entre otras, su misión consiste en garantizar la independencia de los tribunales, ¿por qué no se opone a la participación del poder legislativo en el nombramiento de miembros de la carrera judicial? ¿por qué no denuncia los clarísimos ejemplos de nepotismo que trufan el escalafón jerárquico de este poder del estado? ¿por qué aceptó ocupar el cargo de Fiscal General del Estado ante la flagrante contaminación política en el procedimiento de su nombramiento?
2.- Si el Ministerio que usted dirige debe actuar con sujeción a los principios de legalidad e imparcialidad, ¿por qué ampara la actividad presuntamente corrupta de los miembros del partido del gobierno, por la vía del ostracismo para los fiscales territoriales independientes? ¿por qué sigue al dictado las directrices emanadas desde el Palacio de la Moncloa, de manera absolutamente acrítica? ¿por qué no ha presentado recusación contra el juez de Madrid que ha prohibido la cesión de un espacio público para un acto en favor de la consulta catalana, habiéndose acreditado documentalmente su apoyo a la organización Libres e Iguales, contraria a la misma consulta? ¿Esta es su idea de imparcialidad?
Se ampara usted, señor Fiscal General, en el artículo 3.3 del EOMF para justificar la cruzada (¡qué tiempos aquellos!) emprendida para atajar el desafío soberanista. El mencionado artículo describe así sus funciones: “Velar por el respeto de las instituciones constitucionales y de los derechos fundamentales y libertades públicas con cuantas actuaciones exija su defensa”. Sin distingos, sin acotaciones, sin limitaciones, restricciones o salvedades: todos los derechos fundamentales y libertades públicas. Entonces, ¿por qué no muestra la misma diligencia, presteza, encono, interés y dedicación para garantizar:
a)     La igualdad ante la ley de los españoles. Le recuerdo que usted juró su cargo ante una persona que ocupa la jefatura del Estado por vía vaginal (según parece no todas las vaginas son iguales). Y curiosamente, y contradictoriamente, la monarquía española margina a las vaginas en la línea de sucesión dinástica.
b)     La erradicación de las prácticas económicas que mantienen desigualdades en las retribuciones laborales por razón de sexo.
c)     La paridad efectiva en centros de trabajo, instituciones, empresas y cualquier otra actividad privada o pública. Haga la prueba de observar la distinta proporción entre fiscales y fiscalas en las reuniones de su propia fiscalía.
d)     Los derechos plenos de los ciudadanos, sea cual sea su condición sexual.
e)     El derecho a la libertad ideológica que debe incluir el cuestionamiento de la propia Constitución y la defensa del derecho de autodeterminación.
f)       El derecho a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones que tan vehementemente usted mismo está conculcando de manera sistemática, ordenando registros y requisas o limitando el derecho a la información de los medios de comunicación públicos.
g)     El derecho de comunicar y recibir información veraz por cualquier medio de difusión. ¿Qué ha hecho en aras de la erradicación de la intoxicación informativa, usando recursos públicos, del Ministerio y Ministro del Interior? ¿Cómo ha actuado para evitar la proliferación de noticias tergiversadas o sencillamente falsas en diversos medios de titularidad pública i/o privada; noticias que afectan a otro derecho fundamental, el del honor y la propia imagen?
h)     El derecho de reunión pacífica y sin armas, conculcado de manera flagrante por su censura previa a cualquier acto o manifestación relacionada con el referéndum del 1 de Octubre.
i)       El derecho de los ciudadanos a participar directamente en los asuntos públicos en el ejercicio de sus derechos (todos los anteriores) e intereses legítimos (que no legales).
j)       El derecho la producción y creación literaria y artística, científica y técnica. ¿Por qué se dedica a censurar titiriteros, raperos, teatreros y otras gentes de vivir precario y los convierte en reos de pensamiento y creación?
k)     El derecho a la educación igual, en las mismas condiciones, para todos los ciudadanos.
l)       El derecho a una vivienda digna.
Excelentísimo señor, ¿por qué parece no mostrar interés en defender a los ciudadanos ante los abusos de las grandes corporaciones, el expolio de los grandes bancos, las millonarias indemnizaciones a grandes fortunas que empobrecerán las arcas públicas durante décadas, los atentados persistentes contra el medio ambiente, las prácticas abusivas de las empresas de comunicación…? ¿A qué se dedica cuando no persigue a catalanes concupiscentes con colita de cerdo?
Sepa usted que a estas alturas no pido por mí, sino por mis familiares españoles, a los que adoro. Espero que el futuro les deparé, en su estado, un Fiscal General que tenga la dignidad y el temple suficiente para interpretar la ley y no aplicarla por medio de su peor lectura literal. Aquella que hizo que en la Grecia clásica se justificase la esclavitud o se condenase a Sócrates por su libre pensamiento; la que ajustició a Cicerón y encumbró a Marco Antonio; la que provocó desigualdades y hambrunas que se cebaban siempre en los humildes; la que espoleó desacuerdos y guerras de treinta, cien o mil años y que provocaron uno, diez o cien millones de muertos; la que endiosó a gobernantes despóticos y condenó a la clandestinidad a los auténticamente democráticos; la que ofreció coartadas a los grandes dictadores de la historia, porque todos se ampararon en leyes vigentes para su conquista del poder.   
Acabo, don José Manuel, como empecé: mostrando mi enojo porque TV3  me ha incluido entre los 712 alcaldes que se han comprometido con el referéndum de autodeterminación del 1 de Octubre. Sinceramente, no me he hecho acreedor a semejante honor. Me gustaría, pero, lamentablemente, no formo parte de tan distinguido equipo. Téngalo en cuenta a la hora de remitir las citaciones correspondientes. La mía, por favor, mándemela más adelante, cuando haya comprobado que participé, con una sonrisa de oreja a oreja, en la consulta en la que los catalanes estamos llamados a decidir nuestro futuro.
Cordialmente,

dimecres, 13 de setembre del 2017

Olesa, el referéndum. Sobre pallassades garantistes i burlesques contradiccions

L’any 2015, el diumenge 22 de febrer, Olesa va celebrar una consulta referendària a l’empara de la llei 4/2010, de 17 de març, de consultes populars per via de referèndum.
Arribar a posar les urnes va ser tot un calvari que les persones compromeses amb la consulta van haver de passar amb continguda resignació i, val a dir-ho, no poques tardes glorioses de burles, conyes i riallades a tot drap. Poc s’imaginaven, quan van plantejar la necessitat de demanar l’opinió dels ciutadans, que es trobarien amb un exèrcit d’incompetents atrinxerats en el Govern de l’Estat, en el negociat Ministeri de l’Interior i d’Administracions Públiques, i en la cova nepòtica que es coneix com a poder judicial.
Anem a pams, perquè tot havia començat el mes de gener de 2014 quan en sessió plenària, el Consistori olesà va acordar demanar autorització al govern de l’Estat per preguntar els ciutadans d’Olesa sobre tres aspectes importants de caràcter urbanístic.
EMPARATS EN UNA LLEI INCONSTITUCIONAL    
Sí, encara que sembli de sainet, el Ple de l’Ajuntament d’Olesa de Montserrat va sol·licitar permís a l’òrgan col·legiat (el govern espanyol) que havia recorregut la llei en la qual s’emparava la petició. Fixeu-vos si tot plegat era esperpèntic que, en quatre anys, des de l’aprovació de la referida llei, cap altra institució pública s’havia atrevit a engegar aquesta via legal. 
Aproximadament un 95% dels experts consultats van vaticinar que l’Ajuntament rebria unes carbasses ben grosses i empaquetades, amb denominació d’origen Moncloa. El departament d’Interior de la Generalitat de Catalunya tampoc donava un cèntim per l’administració local.
Però vet aquí que la catèrvola rajoniana, contra tot pronòstic, va concedir graciosament la vènia de deixar preguntar els veïns; subratllant, això sí, que, digués el que digués el poble sobirà, el resultat en cap cas era vinculant i que els governants polítics continuaven mantenint el dret a fer el que volguessin. Una gran lliçó de democràcia funcional per part del govern del regne d’Espanya!
En resum: emparats en una llei que va acabar sent declarada parcialment inconstitucional el 25 de febrer de 2015 (només tres dies després de la celebració del referèndum olesà), l’Ajuntament d’Olesa de Montserrat va rebre autorització... de qui havia presentat el recurs d’inconstitucionalitat!!!
LENTS COM EL CAVALL DEL DOLENT (O MÉS I TOT)
Abans d’arribar a l’autorització, la modesta petició olesana de celebració d’una consulta va passar per una llarguíssima tramitació, a voltes desesperant.
El clímax de tot el procés va produir-se quan el Ministeri d’Hisenda i Administracions Públiques va atorgar-se una pròrroga a sí mateix, un cop havia exhaurit el termini que l’obligava a donar curs a la petició en direcció a la Moncloa o a denegar la tramitació. Recordem que només es tractava de tres preguntes sobre urbanisme local.
Finalment, el dia 12 de desembre, el govern de l’Estat, reunit sota la presidència de don Mariano Rajoy Brey, va acordar:
“PRIMERO: Sí procede otorgar la autorización para celebrar una consulta popular en el municipio de Olesa de Montserrat (Barcelona)...”
El dia 18, maese Cristobal Montoro signava la resolució i donava ordres de que els olesans fóssim formalment informats. Tot plegat, havien passat onze mesos des que els havien tramès l’expedient (via Generalitat de Catalunya).
CONVOCATÒRIA A PREU FET
L’autorització escrita i formal del Consell de Ministres va arribar a l’Ajuntament d’Olesa el dia 7 de gener de 2015, més d’onze mesos després d’haver-la demanada. Només 7 dies després, la consulta s’havia convocat per decret d’alcaldia, en virtut de les atribucions recollides en un tal article 43.3 d’una llei a la qual li quedaven 45 dies de vida, pobreta.
La data per la celebració es va fixar en el 22 de febrer; l’últim diumenge possible davant de la imminent convocatòria d’eleccions municipals que tancava el calendari.
QUÈ, QUI, COM, DE QUINA MANERA... ALGÚ SAP COM S’ORGANITZA UN REFERÈNDUM?
Recordem que no existia cap antecedent de consulta referendària emparada en la llei 4/2010. De fet, podríem dir que no existia cap precedent legal (sí que n’hi havia d’altres, però no formals) amb aquesta llei o cap d’altra. Per això, ningú sabia res sobre com s’havia d’organitzar tot plegat. I només quedaven 5 setmanes de coll!!!
La Subdirecció General d’Assistència Jurídica i Règim Local de la Generalitat va ajudar en el que va poder (que va ser ben poc, sense que se’ls pugui considerar responsables del seu desconeixement).
Es va haver de constituir de pressa i corrents una Junta Electoral que exercís el control jurisdiccional de la consulta. Des de Madrid es van confondre de territori i van designar tres jutges de Sant Feliu de Llobregat. Aquests van haver d’advertir que Olesa no pertanyia al partit judicial d’aquest municipi. A Madrid van haver de rectificar i nomenar tres jutges de Terrassa que van prendre possessió i, immediatament una de les primeres coses que van fer va ser preguntar per les seves retribucions, atès que no hi havia antecedents. No van preguntar per les garanties democràtiques de la consulta, noooo, sinó pel que havien de cobrar.
El Plenari d’Olesa també va haver de nomenar dos vocals ciutadans per formar part de la Junta Electoral constituïda adhoc.
Ara que ja existia una Junta Electoral va arribar el moment de garantir els drets dels ciutadans. Calia aconseguir, tal com ara recorden els diputats unionistes, unes condicions similars a les dels altres processos electorals.
Potser per això, en una decisió insòlita, la Junta va decidir constituir només quatre taules per tot Olesa, en un únic col·legi electoral. En les eleccions locals, per exemple, hi ha més de 30 taules. Cap partit unionista no va queixar-se “por semejante atropello”. Només el govern local va denunciar aquesta retallada de drets (i va sol·licitar més taules i col·legis). Els jutges de la Junta Electoral, els grans garants dels drets ciutadans, van ratificar-se en la decisió presa.
Per fer-vos una idea de què implicava aquesta limitació material, el còmput és el seguent:
1.- L’experiència dicta que cada ciutadà triga una mitjana d’un minut per exercir el seu dret a vot (identificar-se, comprovació censal, anotació, vot).
2.- El col·legi electoral va restar obert durant dotze hores.
3.- Inicialment, es van constituir quatre taules.
4.- Per tant: 1 vot x 60 minuts x 12  hores x 4 taules = 2.880
És a dir, amb les taules funcionant sense descans durant tot el temps de votacions només haguessin pogut votar 2.880 ciutadans. O dit d’una altra manera, l’administració encarregada de garantir la celebració de la consulta impedia, d’entrada, que 14.566 olesans poguessin exercir el seu dret de vot (el cens de votants possibles era de 17.446, mentre que els mitjans materials previstos només permetien el vot a un màxim de 2.880).
En declaracions l’endemà del referèndum, el portaveu del PSC va afirmar que “la participació ha estat molt baixa”. Creuen en els miracles a cal PSC?
Finalment, van ser 2.954 els olesans que van dipositar les seves paperetes. Els números, quadren?
LA FESTA DE LA DEMOCRÀCIA O UN GUATEQUE SENSE ELS PARES
Els membres judicials de la Junta Electoral creada adhoc no van venir a Olesa el dia de la votació (només hi eren els nomenats per l’Ajuntament). No van veure les immenses cues de ciutadans que volien votar, ni van controlar que el cens fos correcte, ni que les urnes estiguessin degudament precintades, ni que el col·legis fossin accessibles, ni que es constituïssin quatre taules, ni que els vocals i presidents fossin ciutadans imparcials... És a dir, que ningú va controlar res de res: el procés electoral va comptar amb totes les garanties perquè els organitzadors es van entestar en que fos així. Però els representants del govern de l’estat encarregats del control ni van aparèixer.
Tampoc van saber, en conseqüència, que quan les cues ja eren irritants i insuportables, l’alcalde (jo) va dividir, a cop d’estrip, les llistes censals per convertir les quatre taules en 6 (això justifica el fet que votessin més ciutadans que els previstos inicialment). Ni van tenir ocasió de veure que els nous vocals de taula eren voluntaris agafats allà mateix, sense haver estat triats mitjançant un mètode asèptic i imparcial. 
Per això, quan en referència al referèndum de l’1 d’octubre, aquells que es van despreocupar del tot fa dos anys a Olesa, demanen garanties i joc net, cal recordar la consulta olesana i la autèntica i absoluta hipocresia de qui durant quaranta anys de democràcia no ha fet res per garantir la sobirania popular (inclosa la del pueblo español).

dijous, 10 de novembre del 2016

L'elector emancipat (III), l'emboscat i l'apàtic


Resultado de imagen de elecciones estados unidos 1960En articles anteriors he tingut ocasió de definir allò que he anomenat elector emancipat, en relació a les eleccions presidencials dels Estats Units, 2016. Una categoria que també podria aplicar-se a altres exemples electorals en diversos països en els darrers anys. L’elector emancipat és aquell que té un comportament electoral fonamentat cada vegada menys en les directrius, guies, recomanacions o principis ideològics que emanen dels partits històricament consolidats. Són tots aquells ciutadans amb dret a vot, cada cop més nombrosos, que han deixat de tenir com a referent les estructures partidistes i que, també cada vegada amb més freqüència, prenen decisions sense tenir en compte l’impacte dels mitjans de comunicació convencionals. Un elector emancipat és aquell que conscientment (o no) ha decidit despendre’s de les velles tuteles consuetudinàries.

Com és obvi, el seu comportament electoral també ha anat canviant. Aquesta alteració conductual ha omplert de noves dificultats la feina demoscòpica que pretén avançar els resultats de la seva activitat pública. L’elector emancipat ha introduït nous elements de gran volatilitat i imprevisibilitat en els comicis de caràcter democràtic.

En els darrers dos dies, davant de la constatació dels greus errors en les previsions demoscòpiques de les eleccions presidencials americanes, una sort de depressió generalitzada s’ha instal·lat entre els més significats membres del sector. Després del Brèxit i del referèndum colombià (sense oblidar altres desencerts anteriors, encara que no tant cridaners), l’última fotuda de pota ha esdevingut un drama del qual molts trigaran a recuperar-se. Hores d’ara encara no hi ha hagut ningú que s’hagi llençat al buit des de la finestra del seu despatx. Però molt probablement, arribarà.

Hi ha, però, una categoria de vidents recalcitrants que s’han refugiat en una de l’excuses habituals amb què històricament han justificat els seus errors de càlcul: el vot ocult. És a dir, tots aquells electors que amaguen fins al darrer moment les seves preferències i es neguen a compartir-les públicament abans d’anar a votar.

Certament, sempre hi ha hagut ciutadans refractaris a compartir aquesta informació. I també és veritat que el nou elector emancipat és conscient de la utilitat de la seva discreció, ja que incomoda a aquells a qui fins fa poc el tutelaven, i amb qui sol estar emprenyat.

Així, ben podria parlar-se d’una nombrosa subcategoria d’electors que formarien part del més ampli grup dels emancipats: els electors hieràtics, aquells que, des de una certa rebel·lia, procuren no donar pistes sobre el seu futur comportament. El seu vot no està simplement ocult, el seu vot està emboscat; els assessors de comunicació política i les empreses demoscòpiques en paguen els plats trencats.

No seria bo, malgrat tot, que la proliferació d’aquests nous subjectes ens porti a pensar que el comportament electoral dels ciutadans s’ha convertit en una misteri absolutament imprevisible. Si estudieu el quadre que trobareu en el aquest enllaç, elaborat per diversos professionals i publicat pel New York Times, comprovareu que alguna de les variacions que expliquen el triomf de Trump ja es veien a venir.

Igualment, un altre element ens podria ajudar en part a explicar la desfeta demòcrata. Es tracta de la disminució del percentatge d’americans registrats per exercir el dret a vot en las darreres eleccions presidencials.

Abans de continuar, cal aclarir que tots els ciutadans americans majors d’edat tenen reconegut el dret a votar (excepte, com a tants d’altres països, els que han estat inhabilitats). Però per exercir aquest dret, al contrari del que acostuma a passar a Europa, cal haver-se registrat prèviament en la majoria dels Estats. El vot no només no és obligatori (la llibertat habitual arreu) sinó que depèn d’un acte voluntari previ, amb connotacions administratives. En els darrers anys, s’ha fet un  gran esforç per facilitar el vot dels americans, simplificant-ne les condicions de registre (amb excepcions en diversos estats), fins a arribar en alguns llocs a acceptar com a expressió de la voluntat registral el propi acte del vot. Igualment, la simplificació del tràmit ha inclòs el registre online, la qual cosa va fer incrementar, amb la seva introducció, el col·legi d’electors entre els joves.

És un lloc comú acadèmicament acceptat i, segons s’afirma, empíricament provat, que un increment en el registre de votants beneficia fonamentalment al Partit Demòcrata. Doncs bé, què es va anar detectant en els dies previs a la celebració de les eleccions? Que el nombre d’electors registrats s’havia reduït més que significativament, en relació a comicis anteriors.

En aquest punt, es podria argumentar que el registre automàtic en el moment del vot contribuïa a aquesta disminució. I segur que és així. Però aquest no és l’únic factor que l’explica, perquè tampoc s’havien cobert les expectatives del registre online, la qual cosa només podia significar un increment del desinterès (o de la desafecció) dels segments més joves de la població amb dret a vot. En el quadre següent, que he elaborat a partir de dades publicades per diversos mitjans, podeu comprovar aquest decrement en el registre de votants:
Inscrits
2000 73%
2004 73%
2008 74%
2012 75%
2016 66%


Abans d’acabar, cal completar el quadre amb més dades significatives. En termes absoluts, la participació ha estat menor a la d’altres anys, no així en termes relatius sobre votants inscrits. Uns aspectes que podrien fer preveure una davallada dels resultats demòcrates.

Per acabar, i en el capítol de conclusions haurem d’incloure, doncs, una altra categoria d’electors que afegirem a la dels electors emancipats i a la dels emboscats: la dels electors apàtics, que no és nova ni molt menys, però que creix quan qui ha de votar deixa de tenir interès en el sistema polític de representació o, simplement, no hi creu. Com comprendreu ser un votant emboscat és incompatible amb tenir un comportament apàtic. Ambdós poden coincidir, però, en estar monumentalment emprenyats.


dimecres, 9 de novembre del 2016

El elector emancipado (II) Diez razones para una debacle ¿inesperada?


Resultado de imagen de the deer hunterAyer mismo, en mi último artículo de pre campaña alertaba de la preferencia perniciosa de los asesores de Clinton por los usos comunicativos opulentos. Una práctica desmedida que menospreciaba la carta de apoyo de un joven quarterback, contraponiéndola al sustento de fulgurantes estrellas, habitualmente inaccesibles para el americano medio. Qué gran error el despliegue impúdico del primer gran establishment americano, por encima del político: el del show bussines y de la “inteligencia sensible”.

Pero no mitifiquemos la jerarquía del epílogo en una campaña que ha sido desastrosa de principio a fin. Permitidme que, con toda modestia, desgrane hasta diez razones que explican la debacle de Clinton, cuyo corolario fue la lectura en el bando rival del sencillo manifiesto de un joven robusto, que encarna el sueño del americano medio del que mayoritariamente no se quiere despertar.

1.- Empiezo por una razón de carácter general: el equipo de la secretaria Clinton no ha sido capaz de leer el partido. Siempre ha ido a remolque, al ritmo que más convenía al rival. Ha malgastado esfuerzos y recursos nadando a contracorriente, generando desequilibrio en el bando de los seguidores propios y huecos en su defensa, que sus contrincantes aprovechaban sin esfuerzo. Es particularmente elocuente la dispar financiación de la campaña y la ineficiente aplicación de los recursos obtenidos: Clinton ha triplicado el presupuesto de Trump, según el New York Times, mientras que los resultados han sido devastadores.

2.- La cainita, larguísima y cruenta batalla desplegada en las primarias del partido demócrata. En primer lugar, por la solvencia del contrincante a batir, Bernie Sanders, y su carácter de outsider en un contexto en el que las estructuras de los partidos políticos convencionales, y la deteriorada imagen de sus líderes, iban a favor de candidaturas y candidatos alternativos. De tal modo que las primarias demócratas se jugaron en el embarrado terreno que se despliega entre lo de siempre y lo nuevo, entre lo delusorio y lo ilusionante, en un ambiente de última oportunidad para una formación política que se había mostrado impotente a la hora de espolear las principales reformas de Obama. Bernie Sanders desenmascaró el carácter de peso muerto del establishment demócrata e identificó a Hillary, sin esfuerzo, como uno de los elementos estructurales a los que había que combatir. Sus seguidores, injustamente vencidos, según propia opinión, por una élite que, como en tantas ocasiones, marginaba sus legítimas aspiraciones en beneficio de sus espurios cambalaches, volvió a casa con la determinación de dar la espalda a quien sabían por experiencia dolorosa que no era una de las suyas. Hillary se hizo con la nominación demócrata acarreando muchas magulladuras y no pocas heridas.

3.- La parada de los monstruos/candidatos en las primarias republicanas que allanó el camino de Trump a la nominación del partido del elefante y apenas lo desgastó. Aquí bien se podría decir que el friki mayor era el propio magnate. Y quizás sea cierto, pero aun siéndolo no era tan rancio como aquel que hablaba directamente con Dios, o aquel otro que aseguraba que era inadmisible una educación que obviaba que el Señor creó al hombre a su imagen y semejanza. Conviene no olvidar también que, durante las primarias, el equipo de Trump fue capaz de ponerse a favor del viento que soplaba con fuerza inusitada. Desbrozado el camino de los oponentes a priori más destacados (y que curiosamente fueron los primeros en caer), a Trump únicamente le quedó identificar a sus aberrantes rivales con la estructura institucional republicana y erigirse como el outsider mejor situado para ponerla patas arriba. Y al contrario que Hillary, salió reforzado de las primarías con apenas unos pocos rasguños.

4.- El error de centrar el intercambio de golpes en el cuerpo a cuerpo. Los asesores de campaña de Clinton permitieron que la pugna definitiva se librará en un lodazal que aseguraba una gran ventaja para quien supiera desenvolverse mejor en la corta distancia. Y Hillary es más bien una fina estilista que se maneja con solvencia en los terrenos medios. El barriobajero Trump, con sus técnicas de predicador de telebasura, fue capaz de llevar la pugna a su terreno y desarbolar la estrategia rival (si es que en algún momento fueron capaces de definir alguna).

5.- La irrelevancia aparente de los debates entre candidatos. El equipo de Trump acudió con el único objetivo de asegurar la supervivencia de su patrocinado. Todo parecía apuntar a una victoria sin paliativos de la formal Hillary en el marco de unos encuentros ordenados, pautados y sobrios. Pero de nuevo Trump fue capaz de enfangar su desarrollo con un despliegue inusitado de maniobras de distracción que encerraron a su rival en un laberinto que le impidió mostrar su principal activo, su excelente bagaje político y su capacidad personal. De nuevo la fina estilista sucumbió ante el correoso aspirante, puesto que no desarbolarlo definitivamente le dio un aire con el que, a priori, nadie contaba.

6.- El uso inteligente, y tramposo, de las nuevas tecnologías. Trump y su equipo, imbuidos en la certeza de que la notoriedad abre las puertas a la aceptación a medio plazo, se hicieron presentes en las redes aun a costa de generar no pocas reacciones adversas: el uso masivo de bots que difundían mensajes a diestro y siniestro sin otra función que la de amplificar con agilidad las ideas fuerza del candidato. En el otro bando, lo que se ganaba en elaboración del mensaje se perdía en rapidez y agilidad. Los asesores de Clinton mostraron una impericia singular al tropezar en la misma piedra que les había provocado no pocos dolores de cabeza en el enfrentamiento previo con Sanders. En este punto concreto se hizo más evidente la desmovilización y desafección de los jóvenes partidarios del senador de Vermont.

7.- La estructura del mensaje. Ya he dejado escrito que la difusión de las propuestas de Trump, y de sus excesos verbales, incluía no pocos elementos de fullería cibernética. Pero el principal de todos ellos tiene que ver con el contenido y la estructura del propio mensaje. Más allá del límite de los 140 caracteres, los asesores de Trump se han dedicado a bombardear las defensas enemigas con proyectiles de estructura simplísima —sujeto, verbo, complemento—, pero de imposible refutación siguiendo la misma simplicidad esquemática. Esta estrategia de lluvia menuda ha ido calando ante la impotencia de los demócratas que difundían respuestas mucho más elaboradas. He de reconocer, sin embargo, que el pequeño formato es el más indicado para difundir las mayores barbaridades, mientras que a quien pretende construir en abstracto le es necesaria una estructura más sólida. Y que suele ser más rentable atacar que defenderse. Pero el equipo de Hillary a partir de un determinado momento quiso competir en sordidez y, como se ha visto, en el lodazal Trump se movía mejor.

8.- El uso eficiente de los peones territoriales. Y aquí se produce un hecho paradójico: ha sido precisamente quien no contaba con el respaldo unánime de un partido consolidado el que ha movilizado mejor a sus partidarios distribuidos por el territorio. Hillary y su equipo se han centrado en la organización de actos con carga partidista, multitudinarios y vistosos, olvidando que el descrédito de los partidos venía pasando factura lejos de la capital federal y las grandes aglomeraciones (que también). Parece claro que las elecciones no se ganan únicamente en el breve período de la campaña electoral. En sentido inverso, podemos afirmar que las elecciones se pueden perder antes de que la campaña propiamente dicha comience. En el caso de las elecciones USA 2016, parece claro que ambos partidos han dispuesto de cuatro años para ir perdiéndolas, mientras que Trump ha interpretado que la desafección general podía beneficiarlo aunque su propio partido fuese por el pedregal. Y ha aprovechado el poco tiempo del que disponía, aplicando cataplasmas que han nacido de la certeza de que desde Washington estas elecciones no se iban a ganar.



9.- Ya lo mencioné en el artículo de ayer y creo que ha llegado la hora de recuperarlo: los asesores demócratas han ido a la deriva durante toda la campaña intentando transmitir una imagen de la candidata que nada tenía que ver con las certezas que los electores tenían sobre Hillary y su circunstancia. La Clinton no es, ni ha sido, ni será una dulce abuelita, una esposa abnegada o una política empática, accesible y amable. Hillary es, ha sido, y ya no podrá continuar siendo, una política de carta cabal, una luchadora incansable, una señora ambiciosa, implacable y un punto despiadada. Pienso que aquí se deberían haber centrado sus asesores, en la difusión de una imagen de gestora eficiente, seria, solvente y experimentada. Y fijaos que lo tenían fácil, puesto que enfrente estaba un alocado con un bagaje empresarial terrorífico. Pero pusieron el acento en hacer visible la pugna en el terreno del playboy tarambana frente a abuelita apacible; no destacaron suficientemente la lucha entre una administradora capaz y un extravagante ricachón con tendencia a la quiebra fraudulenta. En el abc de la comunicación política se sostiene que es labor imprescindible presentar una imagen pública del candidato que no sea contradictoria con la que los electores se han forjado previamente. El equipo de Clinton no ha seguido esta sabia aportación teórica. Por eso la abuela apacible y dulce se ha convertido, a ojos de una parte mayoritaria de la opinión pública, en una vieja hipócrita.

10.- Las encuestas. Una vez más, y ya parece un fenómeno de alcance universal, han vuelto a fallar estrepitosamente. Antes ocurrió en Inglaterra con el Breixit o en Colombia con el plan de paz. Ahora le ha tocado a las presidenciales de Estados Unidos. Parece como si en la cocina estadística se haya introducido un nuevo ingrediente que ha estropeado el guiso. Se trata del concepto de victoria de lo razonable: una suerte de recocimiento de lo improbable, por extraño o extravagante, hasta convertirlo en demoscópicamente imposible. Imagino que quizás esto pudiera explicarse por la convicción extendida de que los electores jamás prefieren decantarse por una opción que los perjudica personalmente. ¿Cómo un corpus social en su sano juicio puede mostrase favorable a desligarse de una Unión que objetivamente los enriquece, o descartar un plan de paz que acabará definitivamente con la violencia que los amenaza, o votar a un probable sociópata para dirigir una potencia nuclear? Ayer leía a Antoni Gutiérrez que afirmaba que si Trump vencía habría que replantarse la comunicación política en su integridad. Quizás sea cierto, pero me parece que todo va mucho más allá de una aplicación poco afortunada de una especialidad comunicativa.

Hasta aquí he desgranado diez posibles razones que han pretendido explicar en parte la debacle americana del 8 de noviembre de 2016. Y lo he hecho desde uno de los múltiples aspectos que, sin duda, la explican. Hay otros muchos elementos a estudiar, y no menos importantes, pero parece evidente que el sistema democrático de representación ha entrado en una crisis profunda que, una vez tras otra, lo lleva incluso a autolesionarse. El elector medio parece haberse emancipado, vaga libre de la patria potestad de los partidos políticos. Pero esto quizás no sea forzosamente negativo. Seguro que encuentra un lugar donde asentarse, aunque probablemente no será en el marco de referencia en el que hasta ahora hemos desarrollado nuestra actividad pública.   

dimarts, 8 de novembre del 2016

L’elector emancipat (I)


Resultado de imagen de el cazador pelicula 1978Jornada electoral als Estats Units. Dia de Cavatina. L’última potència universal sembla a punt de trencar-se l’espinada, de fer bocins el mite d’una societat on tothom té dret a somiar proeses personals amb denominació d’origen. O, pitjor encara, potser escollirà engegar-se un tret al cap per no haver de declarar fallida i remat d’antigues glòries i esplendors.

Tan se val si el guanyador és la Clinton o el Trump, l’Amèrica envejada és l’arbre caigut del qual encara ningú s’atreveix a fer estelles. Però, per si de cas, tothom corre a esmolar destrals.

Clinton, una política metàl·lica, inoxidable, que no fa rovell ni en els dies plujosos de novembre. Una candidata de qui s’han entestat a amagar les seves principals virtuts perquè la professionalitat seriosa ja no ven, perquè ni la resistència ni els sacrificis agraden. Una gestora pública solvent que passa per antipàtica, ben segur perquè ho és. Una demòcrata conservadora capaç d’enrocar-se en les seves conviccions, però amb el tremp suficient com per entomar propostes dels seus rivals/companys més progressistes. Una aspirant que ha sortit a jugar amb la samarreta oficial, estripada i bruta, del seu partit. Algú a qui els assessors de campanya han volgut presentar com una àvia afable, una esposa abnegada (i un punt bleda assolellada), una política empàtica, accessible i amable. Així l’han disfressada i s’han ben equivocat. Perquè la Hillary no és res de tot això, i quan pretenen impostar-la només ens arriba la imatge d’una senyora esperpèntica que obre massa la boca quan riu; una pallassa d’aquelles sociòpates que fan cagar de por les nits de Halloween; una iaia de les que fan dormir els nets posant-los licor a la llet calenta d’anar a dormir; una bruixa de beuratges fumejants i perverses intencions. En resum, que els assessors de campanya de la Clinton han anat a la deriva durant tota la campanya. Sembla mentirà que no hagin après res dels comunicadors de Bernie Sanders i de la seva virtuosa posada en escena.

Això no obstant, i tot i reconèixer el perill de que els seus errors els facin perdre les eleccions, per altra banda, s’han tret feina a l’hora de comunicar eficientment l’acció de govern de la senyora Clinton, en cas que aconsegueixi la victòria. Perquè, quines expectatives poden tenir els americans davant d’una política en qui no es confia, de qui no s’espera res de bo? La candidata demòcrata arribarà (presumptament) a la Casa Blanca amb unes expectatives més que baixes; per tant, tot allò que aconsegueixi sumarà en l’actiu de la seva gestió. No haurà de carregar amb el pes, que tan feixuc se li ha fet a Obama, de decebre un electorat amb grans expectatives.

Els responsables de l’equip de comunicació l’han portat a tocar de l’abisme. Ara cal veure si hi caurà o no.

Trump ha aprofitat amb molt d’instint les avantatges de les que disposava. I els seus assessors de campanya han fet un mestratge accelerat en el sempre difícil repte de vendre gènere amb tara visible. És cert, però, que la climatologia els jugava a favor: una mena d’efecte hivernacle universal que està provocant els desglaç accelerat dels imponents icebergs partidistes; un corrent imparable que ha provocat l’emancipació dels electors d’un sistema polític paternalista que progressivament els ha relegat a una funció preadolescent.

Els americans han de triar entre una iaia que obre massa la boca quan riu i un eixelebrat que també obra massa la boca. Entre una senyora que passa per hipòcrita per voler aparentar el que no és i un potiner maldestre que presumeix del que és i del que sembla.

La Terribes i el Basté —quan deixin de ballar amb l’Springsteen, el Bon Jovi, la Madonna o la Lady Gaga— ens explicaran com acaba tot plegat. Potser haurem de reconèixer l’efecte demolidor d’una modesta carta d’un quarterback, un noi humil amb una pilota a la mà.     

dilluns, 7 de novembre del 2016

The end is near


Resultado de imagen de the end is nearJa només falta un dia justet per arribar a la fi de la més depressiva campanya política que ha conegut la humanitat, amb permís de milers d’altres, potser més brutes, avorrides, detestables, abjectes i indignes, però probablement menys transcendents.

La senyora Clinton y el senyor Trump han arribat al final de la cursa electoral amb expectatives certes de fer-se amb la victòria. No ben bé les mateixes, això sí, però amb un cert marge perquè esdevingui l’improbable: el triomf de la monstruosa gàrgola republicana.
Els darrers vaticinis dels principals vidents —amb pàtina científica, això sí— acosten l’ex primera dama al despatx fel·latori que tan disgustos li va donar en el passat: Nate Silver, des del púlpit FiveThirtyEight rebaixa fins a un 33% les possibilitats de victòria de l’outsider conservador (3 punts per sota de la seva rival en vot popular); Larry Sabato, que farda de tenir una bola de vidre instal·lada en el seu departament de la Universitat de Virgínia, més o menys coincideix amb les prediccions anteriors, potser amb una mica més de marge per la senyora Clinton.

En resum, que els meus amics respiren alleugerits: tot sembla apuntar a la victòria raonable. I vet aquí, que entre facècies retòriques i excés d’adjectivació arribo a la modesta tesi d’aquest article: els amics de l’ordre (constitucional o no) del meu país volen l’èxit de la candidata demòcrata. I, amb l’habitual posat de superioritat dels europeus vells, no acaben d’entendre com els americans han estat capaços de portar fins a l’enreixat que envolta la Casa Blanca a un tros d’impresentable com el senyor Trump. Curiós, si més no, aquest massatge limfàtic que serveix per desentumir les articulacions encarcarades de tots aquells, i certament n’hi ha molts, que també han portat a trossos de fusta fins a la presidència d’alguns dels països que conformen el moll de l’os de la civilització hegemònica i occidental, per gràcia dels mapes etnocèntrics.

Potser això explica perquè els principals comunicadors de casa nostra s’han buscat un desplaçament de feina, imagino que amb dietes incloses, per tal de seguir in situ la jornada electoral, els prolegòmens i l’epíleg. Tinc un conegut, que no té massa simpatia pels mitjans de comunicació catalans, que l’altra dia mirant al sol, fent visera amb la mà, va dir-me: “mira, els voltors han aixecat el vol i van cap a Amèrica per assistir qui sap si a la caiguda de l’imperi”. Jo vaig provar de mirar cap a on ell mirava i la veritat és que no vaig veure ni voltors, ni falcons, ni pardals. Suposo que va ser perquè el tros d’ase mirava cap a l’est. Encara que si haig de dir la veritat tampoc vaig veure cap traça dels castell de focs amb què els russos deuen haver celebrat els 99 aniversari de la revolució d’octubre (un altre dia faré una entrada sobre les trampes del calendari).

Així doncs. el gremi dels noticiadors ha marxat a aixecar acta a Manhattan o a Washington. Tot ell amb l’ai al cor no fos cas que la senyora Clinton no s’emporti la victòria. Però tot, també, amb la inconfessable esperança d’estar a punt d’assistir a un cataclisme de conseqüències fatals. Posats a predicar que millor que fer-ho amb la vella lletania del “the end is near” per culpa dels vostres pecats, cony d'americanots.